El agua es el componente químico mayoritario del cuerpo humano, y representa aproximadamente dos tercios de nuestro peso corporal.
Todas las células y órganos de nuestro cuerpo necesitan agua para funcionar correctamente. Además, todos los días perdemos agua por sudoración y otros deshechos humanos, por lo que debemos reponerla diariamente.
El agua siempre debe ser la primera opción de hidratación para el consumidor, frente a cualquier otra bebida. Una buena hidratación desempeña un papel fundamental en la prevención de patologías, y en la mejora del rendimiento físico e intelectual.
La cantidad diaria necesaria puede ser mucho mayor si las condiciones lo requieren: altas temperaturas, actividad física, enfermedades del aparato digestivo, entre otras.
Beber agua diariamente es esencial, pues sirve, entre otras muchas cosas, para:
✔ Transportar el oxígeno y los nutrientes a las células.
✔ Regular la temperatura corporal.
✔ Controlar la presión arterial e impedir que descienda a niveles peligrosos.
✔ Amortiguar y proteger las articulaciones.
✔ Reducir la probabilidad de sufrir infecciones del tracto urinario.
✔ Impedir que la sangre se espese y evitar coágulos.
✔ Ayudar al tránsito intestinal.
✔ Mantener una función hepática adecuada.
✔ Humidificar y conservar sana la piel, evitando que se seque.
✔ Minimizar el riesgo de soportar frecuentes dolores de cabeza.